2026-02-20 · Tauro
Bajo una Luna Creciente en Aries aún joven (día lunar 4), el cielo se ilumina con un encuentro raro: Saturno y Neptuno se tocan en perfecta alineación. El Sol en Piscis suaviza tu naturaleza terrenal, invitándote a soñar con propósito. Estamos en ventana de eclipse, lo que amplifica el poder transformador de este momento.
Con Saturno y Neptuno en conjunción exacta, este es un momento sagrado para que revises tus cimientos. La Luna en Aries te impulsa hacia la acción, pero la sabiduría te pide pausa y contemplación. Es hora de refinar lo que realmente importa.
La conjunción de Saturno-Neptuno te invita a evaluar la autenticidad de tus vínculos. Si estás en pareja, las conversaciones difíciles se vuelven posibles y necesarias. Los Tauro solteros sentirán una atracción magnética hacia personas que prometan estabilidad emocional genuina, no solo romance de fantasía. Neptuno disuelve ilusiones; Saturno construye verdad. Juntos, te guían hacia el amor que perdura.
Tus asuntos económicos piden una auditoría honesta. Saturno trae disciplina; Neptuno, a veces, confunde los números. Revisa inversiones, deudas, y promesas financieras que hayas hecho. No es momento de riesgos especulativos. En cambio, consolida lo que tienes, liquida lo innecesario, y construye reservas. Jupiter retrógrado añade una capa de paciencia: las ganancias llegarán, pero requieren trabajo sostenido.
Este aspecto raro favorece a los Tauro que se atreven a reimaginar su trayectoria profesional. No es momento de cambios radicales, sino de refinamiento inteligente. Reevalúa tus objetivos a largo plazo, tu rol actual, y si tu trabajo refleja tus valores verdaderos. Saturno te da el coraje para tomar decisiones difíciles; Neptuno te muestra el propósito más elevado detrás del esfuerzo diario. Mentoría y aprendizaje formal prosperan ahora.
La energía lunar es baja, así que respeta tu necesidad de descanso. Neptuno puede nublar la percepción de síntomas sutiles: presta atención a lo que tu intuición te susurra sobre tu bienestar. Saturno exige consistencia: una rutina simple, meditación regular, movimiento gentil. No busques soluciones mágicas; busca hábitos que se conviertan en aliados silenciosos. El equilibrio entre rigor y compasión contigo mismo es la clave.